18 oct. 2010

Halta definizione: arte bajo la lupa


Esta web nos permite observar, mediante un zoom increíble, fotografías de 16 millones de píxeles de grandes obras del Renacimiento.
De esta forma podemos ver detalles inpensados de cada una de seis obras fotografiadas de la Galería de los Uffizi de Florencia.

El link es: http://www.haltadefinizione.com

14 oct. 2010

SIETE EJERCICIOS BASICOS / Juan Pablo Cambariere en Turbo galeria






Inauguración: 16 de Octubre, 17 hs. Hasta el 16 de Noviembre / 2010
Costa Rica 5827, Buenos Aires
Miércoles a Sábados de 16 a 20hs

Texto de Carlos Carpintero sobre SIETE EJERCICIOS BASICOS

La filosofía tiene momentos extraños. En el saber vulgar, se la vincula al extravío, al delirio místico. El filósofo es aquel que camina a unos centímetros del asfalto, de acuerdo con un estereotipo. Mirando las estrellas, el infeliz tropieza con la brevedad de lo cotidiano y se hunde en el barro de la cultura popular. "El filósofo carece de sentido común", se dice desde un lugar común. Qué afortunado el filósofo.
La filosofía, como todos los dominios del saber, sube y baja en el mercado de las ideas. Hoy, su valor está depreciado. Más allá de los héroes que por momentos aparecen aquí y allá, aportando algo de cordura y traicionando al sentido común, no es habitual que se haga referencia al calificativo "filosófico" sin un sentido peyorativo. En el Occidente mediático, "filosofía" impresiona como sinónimo de "tedio". No dejo de maravillarme por la eficacia y el cinismo que tiene el Mercado. En tanto la filosofía "re / flexiona" (se vuelve sobre algo) es improductiva en lo inmediato, o acaso puede atentar contra la lógica del consumo, al proponer otro ritmo. El pensamiento, el volver sobre los pasos para estudiar su dirección, la racionalidad y la racionalización, en síntesis, la filosofía, son presentados en el show de las pantallas como los enemigos del entertainment. Actividades de riesgo, no por su poder discursivo, sino por su efecto soporífero, que amenaza con engullirlo todo en un gran bostezo.
No hay tiempo de tomar(se) el tiempo. La realidad es una oferta de Sprayette. Hay que avanzar sin pensar, en un movimiento cíclico, deshumanizante. La ruedita no tiene que dejar de girar, aunque estemos hasta el cuello de patetismo.
Pero hay un detalle. Si lo pensamos bien, no estamos en Occidente. Argentina no es Occidente. Latinoamérica y África no forman parte de Occidente. El tercer mundo no es occidental. Para los gringos, somos algo difuso, al sur. Somos el rain forest y el origen de los burritos, el Sahara y los caníbales, la pasión y la calentura. Somos Rio, los tragos con sombrillitas servidos en una piña, las palmeras desde donde hablan los dictadores. Cuba es otro nombre de Madagascar. Así nos ven ellos. No nos ven. Terrible pavor produce en el argentino el peso de la mirada del otro.
¿Y cómo nos vemos nosotros? O bien, cabe preguntarse antes: ¿nos vemos como sociedad? ¿Nos creemos el argentum (plata)? ¿O ejercitamos una masticación bovina con pasto de free shop? ¿Extrañamos los noventa? ¿Rumiamos en la definición de nuestra identidad cultural ideas mercadotécnicas que nos vendieron en el aeropuerto de Fort Lauderdale?
Hay que extrañarse. Los ejercicios sobre civilidad y movilidad de Cambariere proponen, en su dinámica, detener por un momento al que dialoga con ellos. Como en las viejas escuelas, el artista ofrece diferentes instancias. En filosofía, la ciencia lenta que le pesa al Mercado, se denomina "instancia" a una impugnación que se presenta como respuesta a un argumento. Las instancias ponen en cuestión las bases, los fundamentos. Así, logran conmover arquitecturas enteras. Las instancias de Cambariere nos interpelan, nos sitúan sin evaluar respuestas. Porque la respuesta que podemos articular ante la mirada próxima de estos humanoides básicos tiene como fin elaborar nuestra propia interioridad, el particular modo de ser individuo pero a la vez colectivo.

www.turbogaleria.com
www.cambariere.com

4 oct. 2010